Solo, solícito, sabio y secreto. Bueno, bonito y barato

¿Cómo ha cambiado la caracterización de lo deseado? Y ¿cuáles son las paradojas que nuestra cultura –individualista, materialista, alienante y blah blah- impone en las relaciones de pareja? Solo, solícito, sabio y secreto era  una fórmula poética utilizada en la edad de oro para describir al ser amado perfecto. Desde luego, todos estamos enterados de los cambios que de la edad de oro (S. XVI) a este tiempo ha sufrido el término de lo moral y la expresión de estos cambios en las relaciones de pareja. La revolución sexual que hizo las veces de tratamiento preventivo contra la histeria y el puritanismo nos ha legado un nuevo status quo.

A nosotros, ciudadanos modernos bajo el lema de la flexibilidad y la apertura, del “todo vale” (que realmente significa que muchas cosas valen) nos ha llegado la hora de someternos a un pequeño examen de conciencia. Realmente hemos ampliado nuestra visión sobre lo que constituye un comportamiento aceptado o aceptable o sencillamente hemos cambiado de lugar el foco y con ello, hemos dejado de enfocar toda una gama de opciones que solían ser las que la sociedad de antaño favorecía.

He aquí la anécdota que clarificará mi preocupación: me encontraba recientemente en una charla sobre sexualidad para alumnos que ingresan a la universidad. En la charla el orador se esforzó por hacer comprender a su público que el sexo, la masturbación, la exploración del propio cuerpo son actos naturales, sanos y (desde un punto de vista científico) deseables. La charla desde luego incluía los métodos de protección y anticonceptivos a disposición de los estudiantes. La charla fue una buena, pero incompleta. Parecía haber dado por hecho que los adolescentes que entran a la universidad (y quienes en muchos casos están justificadamente salvos de acoplarse a las otras comunes responsabilidades de la vida adulta) se introducirán en el muy adulto ámbito de la práctica del sexo (y la asunción de responsabilidades que conlleva). Efectivamente será así en muchos casos, pero algunos estudios demuestran que los universitarios no están teniendo tanto sexo como se piensa, en cambio muchos alardean sobre hacerlo porque obtienen algún tipo de recompensa social.

La consigna desde muchos discursos que buscan noblemente establecer espacios de apertura y comprensión suele ser: abstinencia down! Las consecuencias que se me ocurren pueden derivar de este mensaje -y parece que esas son las consecuencias, pues pueden observarse en cómo se construyen hoy las relaciones de pareja- tienen que ver con la percepción de que si alguien te atrae y no hay ninguna razón (enfermedad, mejor amiga enamorada) que se interponga, no debes tu mismo oponer resistencia (es decir el bonito, bueno y barato; en ese orden).

¿Qué ha sido del “poner las cosas difíciles”, del sexo por amor (puppy love no aplica), de la relación sólida de pareja antes de, del matrimonio, del esperar hasta? Creo que siguen siendo ideas igualmente válidas y cualquier persona que pretenda tener una visión realmente abierta y flexible sobre sexualidad y su expresión, debería incorporarlas.

Eran verdaderas historias de horror aquellas de mujeres adultas que no hubiesen podido describir su propio cuerpo desnudo, de quienes se pasaban noches sin dormir porque un acto masturbatorio podía condenarte al caldero. Un encuentro sexual prematrimonial ya era la bomba…. eras sucio y malo.

Son igualmente historias terroríficas las de adolescentes que utilizan su cuerpo como moneda de cambio. Si eres chica para agradarle a ellos y si eres chico porque decir que no y la muerte social son todo uno.

Una sociedad producto de verdadero progreso sería aquella que reconoce que en cada decisión van inmersas las complejas dinámicas de libertad humana, que incluyen desarrollo personal y autoconocimiento en la vanguardia.

En la sociedad de mi cabeza el mojigato de los veintes en fila y el que es un poco más ligerillo han llegado ambos a su conducta sexual mediante el proceso de libre elección. Ninguno ha sido coartado (aunque si informado) por lo que sus padres, su iglesia, sus compañeros de curso, sus temores, o Barack Obama (en la sociedad de mi cabeza Chavez ya perdió) quieren que escoja. Ambas decisiones son por tanto, igualmente válidas.

El solo, solícito, sabio es muy preferible a aquello de barato. Mojigatos del mundo: UNITE!… Si tu realmente has escogido la carrera de puritano, que nadie se atreva a tacharte de anticuado. El hecho de haber escogido es lo único propiamente moderno.

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Un pensamiento en “Solo, solícito, sabio y secreto. Bueno, bonito y barato

  1. Aca sere breve.

    Me uno a tu realidad donde Chavez ya perdió-
    Y la libertad de escoger y sin quitar el es, es lo único que tenemos.
    Cualquier elección mientras sea libre y en principio bien intencionada es el tesoro mas grande que tiene un ser humano.

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