Racismo circular

Hace poco fue noticia un suceso acontecido en Uruguay. El crimen perpetuado contra Tania Ramírez ha llegado a las páginas internacionales. El apoyo a Tania ha sido unánime. Pero, algún comentario que he escuchado dirigido a las agresoras me ha dejado un mal sabor: la reafirmación de irreprochable igualdad en condición y derechos de Tania se realizaba mediante la etiquetación de las criminales como bestias.

Por un lado, el racismo es un mal que ha acompañado a la humanidad lo mismo que la gripe. Y por ese mismo lado, los juicios de valor son prueba de una habilidad funcional llevada a un extremo insano. Las lecturas sociales son útiles para determinar las conductas apropiadas. Golpear a un chino por un taxi no es nunca una conducta apropiada. Concluir que ese inmigrante de Asia del este es inferior a ti (o tú a él) es necesariamente falso bajo cualquier definición justa de nuestra especie.

Si llevamos al extremo la lógica del racismo, el sistema quedaría en algo como lo que sigue: Una civilización, basada en X sistema de juicio, comprueba su superioridad y por ende intenta imponerse, menoscabando a otro grupo humano. Al ejercer ese poder, maltratan y menosprecian a la raza que consideran inferior, cometiendo crímenes atroces. Conviértense en una civilización abominable. El pueblo dominado o un tercer pueblo, pasan a considerarlos “bárbaros” y así, afirman su superioridad frente a estos inhumanos. La rueda comienza a girar.

Para no ser radicales, reconozcamos que hay pueblos a los que vale la pena admirar. Un ejemplo: ¿Quiénes tienen un escenario político en el que dos partidos de centro derecha y centro izquierda se intercalan el poder? Los ingleses; ¿Quiénes conservaron la física newtoniana sin despojarla de su metafísica? Los ingleses; ¿Quienes tienen a los Beatles? los ingleses; ¿Quiénes mantienen la calma y siguen adelante? Los ingleses; ¿Quienes tienen fama de ser respetuosos y cordiales? Los canadienses.

Eso es una cosa, y otra diferente es subscribir tesis de inferioridad de un grupo humano frente a otro. Para poner un ejemplo, cierto filósofo concluía por 1920 la inferioridad de los españoles, cómo herencia de sus antepasados visigodos. Inferioridad que era tal por contraposición a la superioridad de los otros pueblos germanos.  Si,  los germanos… los mismos que entre 1941 y 1945 co-protagonizaron uno de los episodios más tristes de la humanidad, el Holocausto. Al finalizar la segunda guerra mundial, algunos periodistas y comentaristas norteamericanos tildaron a los alemanes de inhumanidad. Inhumanidad es una palabra solamente apropiada para referirse a algo propiamente no humano, porque en nuestra especie la condición de humano es inalienable.

Con esto, sencillamente intento ejemplificar como una lectura social empírica (una disfuncionalidad relativa a un grupo humano dado) se transforma ante nuestros ojos en una teoría desechable y desdeñable (el carácter de inferioridad de ese grupo). Para salir de lo racial pongamos brevemente el ejemplo con las mujeres, que vetadas de recibir educación de calidad, eran tachadas de ser incapaces de ser seres educados. La constatación empírica era cierta: las mujeres estaban poco educadas, eran analfabetas. La conclusión sobre su inferioridad, no lo era.

De forma similar, personas que concluyen su superioridad frente a otras, digamos -como fue el caso- que tres mujeres blancas golpean a una negra en una pelea por un taxi, deshumanizan (a sus ojos) a la víctima pero, con ello se vuelven víctimas de la deshumanización que han realizado. Se convierten en criminales. Y, ante los ojos del público, en demipersonas.

El público, si hace este juicio, pasa a formar parte del sistema. La imagen de los espectadores bestiales como masa subinteligente. Cómo dominós en fila, vamos cayendo uno a uno. El sistema reclama que todos tachemos la acción o condición del otro con ímpetu. Pero el sistema no reclama que los deshumancemos. Eso corre por nuestra cuenta.

La cadena se detiene frente a quien se rehúsa a tratar de bestia subhumana al perpetuador del crimen o frente a quien retorna a su condición de persona mediante el ejercicio de sus responsabilidades sociales, es decir, quien acciona el restablecimiento del sistema de valores (fraternidad, igualdad, libertad… perdón, misericordia). Porque finalmente, el crimen solo es reprochable a partir de la corroboración de la condición humana del perpetuador. Los perros no van a la cárcel.

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Un pensamiento en “Racismo circular

  1. Interesante una vez mas.

    Concuerdo en tu admiración al modelo Británico, apartando el modelo imperialista son una sociedad admirable con uno de los parlamentos mas antiguos del mundo, siendo el mas antiguo el de la isla de Man.

    Con el racismo solo cabe rechazo y justicia, pero la gente cuando pide justicia espera es venganza y no son lo mismo, creo que el máximo castigo que se le puede dar a alguien así es tratarlo como humano-

    Y tienes acuerdo a tu puno a los culpables les sale castigo no porque son bestias, si no porque son humanos.

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