Un libro que no leí, los amantes panaderos y los católicos

A mí me gusta hablar de la iglesia católica porque es un tema de dos mil años de duración. Eso es más que la democracia moderna y el método científico combinados. Yo vivo en un país católico y la religión es, quieran o no los ateos, un tema que nunca deja de ser importante.

No ser católico en este país es muy parecido a tener un nombre raro, la gente te hace todo tipo de preguntas: que si cómo se escribe, de dónde viene, qué efecto tiene en tu personalidad y si serían malos tu mamá y tu papá. La cosa se pone más complicada si eres un ex-católico, pues entonces es como haberte llamado Andreina y pasar a llamarte Yubiridixaida.

El asunto es que así soy y de la lista de las herejías modernas (feminismo, secularización) yo he hecho un repaso y comprobación. No hay cosa que Ratzinger diga que no se debe hacer que yo no haya hecho, y no hay cosa que él piense que no se deba pensar que yo no piense que hay que pensarla absolutamente. Por regla general, si el opina algo, yo opino absolutamente lo contrario, regla que viene confirmada por la excepción del aborto.

Hay gente que piensa como Ratzinger y hay gente como yo. Pero dado que son ellos y no nosotros los que son católicos eminentes, debemos ser nosotros y no ellos quienes tenemos que abandonar la iglesia. Con esto yo he hecho las paces.

Lo que motiva este post no es el conflicto largo y extenso que yo suelo mantener con Mr. Ratzinger frente al espejo, y que tiene siempre algo de monólogo enfurecido, sino la publicación de un libro en inglés llamado ‘Survival guide for thinking catholics’ (guía de supervivencia para católicos pensantes), escrito por el cura jesuita Thomas J. Reese.

Este libro es uno de esos productos que ves en Amazon y que te hacen desear ser el dueño de Amazon, porque quisieras tenerlos pero no pagarías por ellos. Confieso que me encantaría leerlo porque yo fracasé en esa tarea y frente a ser católica o ser pensante, tuve que decantarme por lo segundo. He leído algunos artículos de Fr. Thomas J. Reese  y me han gustado sus ideas, pero imagino que, al menos aquí, tendría poco público.

El tema que trata Reese es interesante y tiene que ver con todo el rollo sobre pensar y obedecer, que parecen ser acciones que no se la llevan bien. Imaginen –porque hoy estoy filosófica- que la orden que tenemos es la de pensar. Entonces cabría preguntarse y ¿Por qué tengo que pensar, por qué no podría no pensar? Pero al hacerte estás preguntas estarías pensando, obedeciendo. Podrías decidir no pensar pero para eso tendrías que haber pensado que no vas a pensar, es decir habrías obedecido ya previamente y como llegaste a esa conclusión mediante el pensamiento racional, aún no has incumplido la orden.

La cuestión es que la iglesia católica nunca ha mandado a la gente a pensar, sino a obedecer. Y si desobedeces, es una doble desobediencia: porque es un hecho de desobediencia y porque es una desobediencia a la orden de no desobedecer. Y no creo que esta sea una de esas situaciones en las que dos negativos se cancelan. Para mí la obediencia no es un valor. De entrada, cero en catecismo.

En la iglesia católica la obediencia al papa es una cuestión teológica, por aquello de que es el vicario de Cristo y que mas que respeto merece sujeción. Pero yo creo que las conclusiones que los teólogos católicos vapulean como verdades absolutas, son meramente opiniones, que ellos mismos van a cambiar en unos miles de años, cuando ya no les dé el mercado. Si coincido con algunas tesis de la teología de la liberación, pero con esta gente solamente en lo religioso, porque si llego a ser comunista, me suicido del asco.

Pero volvamos al libro que no leí. Lo que me agradó de su solapa es que Reese parece reafirmar que es posible ser creyente y ser pensante, tesis que yo, absolutamente apoyaría. Para nada comulgo con esa idea que anda circulando por internet de que los ateos sean más inteligentes que los creyentes. Algunas personas que afirman esto se basan en la constatación de que las personas más inteligentes del siglo, son ateas. Pero pensémoslo por un minuto: estas personas tan inteligentes no lo son porque hayan demostrado talento para la filosofía y la teología, sino para la ciencia y la tecnología.

En ese caso, es como pensar que un buen panadero tiene que ser también un buen amante. Hay una conexión: es bueno con las manos, te lleva un sándwich a la cama para el después de y cuando se acerca huele a pastel de chocolate. Pero no tiene porqué ser mejor amante que el carnicero (ojo, que yo no estoy diciendo que lo sepa por experiencia).

Pero si sé por experiencia que los creyentes pueden ser pensantes. Yo vivo en un país donde casi todo el mundo es pensante y en el que es difícil determinar cuántos son creyentes. Pero son muchos. Al menos el 80% se identifica con alguna denominación cristiana. Claro que también pareciera que el 70% se identifica con la democracia, pero cuando cuentan los votos la conclusión parece otra: el mismo hombre al poder durante muchos años, que vivan los Castro, no voté, me quedé en mi camita (con  el panadero)…

Es difícil tener cifras confiables sobre la cantidad de católicos puesto que habría que definir qué cosa es un católico. No todos los bautizados contaríamos. Además, parece que en nuestra sociedad domina lo que se ha dado por llamar “católico a mi manera”, que es una especie de ‘Pick-n-choose’ partes de la religión.

Es este fenómeno, el de “católico a mi manera”, el que me permite afirmar la inteligencia de los creyentes, pues lo que esto significa es que la mayoría prefiere el sentido común a la obediencia. Desde luego, que también esto se debe a que la mayoría de los católicos no conoce a fondo la doctrina religiosa, pero aún esto me parece motivado por el hecho de que saben que si se preocupasen por entender la doctrina, acabarían como yo.

De entrada son, al menos, más inteligentes que yo, puesto que si yo me hubiese dado cuenta no me hubiese metido nunca en la página del vaticano, ni me hubiese preocupado por saber quién es que era Ratzinger.

Están además esos otros católicos, los que practican porque realmente acuerdan con la doctrina. Estos son inteligentes, puesto que para entender la teología católica después de la modernidad es necesario cómo mínimo un coeficiente intelectual de 150.

Por lo tanto, los católicos, que son los creyentes que yo conozco, no son para nada tontos. Pero lo que si les sucede a muchos, es que sufren de un profundo desinterés por ahondar en su religión. Este desinterés me parece que es legítimo, puesto que quizás se deba a la intuición de que muchas cosas no andan bien con las leyes canónicas, y si no puedes influenciarlas, ¿Para qué enfrentarlas?

Lo que yo he constatado en conversaciones cotidianas es que los católicos que me rodean poco comprenden de transubstanciación, prohibición de anticonceptivos e infalibilidad papal. Sencillamente creen en la virgen y para todo lo demás aplican el sentido común. No tienen ni idea de los conflictos de los que el señor Reese habla en su libro, y es por eso que, al menos aquí, tendría pocos lectores.

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2 pensamientos en “Un libro que no leí, los amantes panaderos y los católicos

  1. Que bieb que te agrege en mi agregador de noticias, asi no me pierdo ni una entrada.

    Gracias por el guiño, creo que hay almenos una frase producto de mi influencia.

    En un prograna de TV, se que no es un libro que mundano de mi parte, resume la mejor forma que he visto la creencia religiosa un Robot dice “yo eligo creer aquello que estoy progranado para creer”

    Estamos programados para creer si Venezuela estuviera en medio oriente seriamos musulmanes, pero la evolucion la ciencia y el pensamiento racional nos ha hecho cada vez mas critico y entramos en esa lucha entre razon y fe, ciertamente nadie entiende la transubstanciacion tanto que hubo que inventar la palabra, pero la mayoria de la gente no entiende lo que cree pero sin embargo cree.
    Una vez que aceptas que la iglesia, la biblia y la fe esta hecha por Humanos entonces empiezas a dudar lo que no va con la fe definida por la religion (cualquier religion patrialcar), veo tu punto y coincido somos catolicos inteligentes.
    Y aunque no lo parezca estas haciendo mas bien a la iglesia que socabando sus bases.

    Resumo diciendo

    Eligo creer de aquello que me convien creer.

  2. jejejeje si, si lo dices por lo de los comunistas, es cierto que tu has exacerbado mi odio hacía ellos. Antes solo no comulgaba con su ideología. De todas forma la intención de la frase era relajar el tema del artículo.

    Y creo que tu posición de creer lo conveniente es la más común. Y es válida aunque solo sea por eso.

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