20 bolívares si defines pobreza

Ranchos con Directv 4

¿Qué prefieres: ganar 7 mil en una empresa donde todos los demás ganan 9 mil o ganar 6 mil en un lugar donde todos los demás ganan 4 mil? Piénsatelo. Las estadísticas han demostrado que la mayoría de la gente escoge la segunda opción.

Lejos de ser una cuestión fácilmente cuantificable, la pobreza es relativa. Alguien ha dicho una vez que lo que hace que un hombre esté contento con su paga, no es cuánto gana, sino saber que gana un poco más que el esposo de la hermana de su esposa.

Pongamos un ejemplo: tienes dos hijos, les pagas el colegio, las salidas con sus amigos, la camisa que querían. Entre tus amistades, no es gran cosa. Durante los últimos días del mes, evitas las salidas al cine. Al mejor amigo de tu hijo le han comprado el nuevo celular que tú querías para ti. No te sientes millonario.

Pero sigamos con las estadísticas: solo el 5% de la población mundial es dueña de computadoras. Solo el 14% tiene acceso a una. Si estás leyendo este blog eres de esa minoría. Quizás perteneces también al 30% suficientemente rico para tener una cuenta bancaria. ¿Has viajado al extranjero? ¿Tuviste la oportunidad de asistir a la universidad? ¿Sabes leer bien? ¿Puedes invitarme una hamburguesa? Si la respuesta a esas preguntas es “si”, eres de los más ricos de nuestro planeta.

La pobreza no es sencillamente una cuestión de dinero. Son más ricos los pobres en países donde la pobreza es un problema a superar que aquellos en los que es un apellido que lleva a cuestas la mitad de la población.

Son más ricos los pobres de países donde la mayoría de la población asiste a las mismas escuelas que aquellos a quienes se les relega a las escuelas que nadie quiere… y estas cuestiones son independientes de la capacidad adquisitiva.

El problema de nuestros pobres, aquí en América Latina, en Venezuela, en Perú y la Argentina no es solo a insuficiencia del salario mínimo, si no lo mal valorados que están los integrantes más vulnerables de nuestra sociedad. Se les tilda de flojos, de ignorantes y se les asocia con características raciales poco deseadas.

Entonces ¿Qué es pobreza? Es pertenecer a una raza o mezcla específica, no tener dinero en el banco, haber abandonado la primaria, no poder comer en McDonalds, no saber encender un ordenador, ni hablar otro idioma, ni leer el propio. Quizás es no tener a quién amar, no poder costearse el nacimiento de un hijo, tener que tolerar los golpes de la pareja o vender drogas para pagar la universidad. ¿Sabrías definir ahora mismo el problema social más importante de nuestro tiempo?

El OPHI, Oxford Poverty and Human Development Initiative o La iniciativa de pobreza y desarrollo humano de Oxford es un centro de investigación económica fundado en el 2007 y que tiene entre sus objetivos el de redefinir el término pobreza.

Bajo la etiqueta de pobreza multidimensional buscan dar a este concepto,  una comprensión más amplia, incluyendo no solo la cuestión del dinero sino otras como la discriminación, la empleabilidad, la seguridad personal y el acceso a los servicios.

Ayer me encontraba en uno de los barrios más pobres de Barquisimeto, en Venezuela, más allá de las calles asfaltadas y donde el agua y la luz eléctrica se rehúsan a llegar todos los días. Casas construídas con láminas de zinc. Niños semi-desnudos y un reggaetón que suena en la lejanía. Y luego otro reggaetón que le hace el contrapunteo. Entrevistamos a algunas de sus habitantes y entonces supe lo que era pobreza.

Haber nacido al oeste, muy al oeste, de la ciudad, en 7X3 metros de tierra, y saber que, problemas más o problemas menos, es allí mismo dónde vas a morir. Eso es pobreza.

Opinionated. ¿Cómo se traduce eso?

Opinionated. Este adjetivo anglosajón tiene como significado real: terquedad, doctrinario. Pero no es ese sentido que se utiliza en las conversaciones cotidianas de los angloparlantes. Una búsqueda poco exhaustiva en la primera página de google arroja su significado más popular: una persona de opiniones fuertes, que expresa lo que piensa sin miedo. El adjetivo se asocia a otros como la inteligencia, pasión (no del tipo sexual) y fuerza (no en el sentido físico). Desconozco qué palabra en español expresa lo mismo que este adjetivo inglés -si lo sabe el lector, que lo coloque en los comentarios.

Una cuestión interesante es que sé lo que este adjetivo significa porque he visto a nuestros vecinos del norte usarlo constantemente. Lo han dicho sobre mí, sobre algún profesor universitario y sobre niñas precoces de 9 años. En el mundo hispano parlante en el que se desenvuelve algo así como el 90% de mi vida, nunca he escuchado que se describa positivamente a alguien en términos parecidos.

Hoy, que la lingüística ha estado de moda en los círculos académicos durante un par de décadas, podemos afirmar más o menos lógicamente que el lenguaje esconde las afirmaciones de una cultura. El lenguaje es una fotografía y las palabras son testimonio de las necesidades del grupo humano que las pronuncia.  ¿Qué discute ese grupo humano? ¿En qué cree? ¿Qué odia y qué ama? Mira su lenguaje, la connotación que dan a cada palabra y tu lo sabrás.

Entonces la pregunta lógica: ¿Por qué no tenemos (o no usamos) los hispanos el adjetivo opinionated con esa pronunciación pícara de los angloparlantes?, ¿Es que no tenemos personas de opiniones fuertes?, ¿No tenemos “opinadores”?

Una anécdota me da vistas sobre lo que sucede. En una cena familiar yo comentaba que el asunto de que las escuelas públicas provean a sus alumnos de educación de calidad cuestionable es principalmente un asunto de poca implicación de la sociedad civil. Los problemas de nuestra sociedad se deben principalmente a que quienes podemos ocuparnos, nos ocupamos poco. La amiga de una tía, o la tía… o quizás mi propia madre me dijo en tono de reproche: ¿Y qué sugieres, que todos nos pongamos de voluntarios en las escuelas?… pues no veo nada de malo en que lo hicieran. Y estaría bien, para empezar.

Quedé algo desconcertada. ¿Qué hay de malo en apropiarse de los problemas, que ya son nuestros?

A una amiga cercana le sucedió algo similar: mientras sugería que se eliminase la opinión  -tan extendida en la clase media- de que los pobres son flojos y de que los negros son feos, alguien quiso tacharla de radical. Pero tener conocimiento, aspirar a la tolerancia, no es radical. Mi amiga calló, nadie quiere ser tildado de radical… y sobre todo nadie que se precie de inteligente.

Tener opiniones firmes no es ser radical.

¿Por qué unos kilómetros más arriba de nosotros se alaba a una pre-adolescente por su capacidad de formarse opiniones, mientras que nosotros mandamos a callar a todo aquel que quiera hablar sobre temas importantes?

Opinionada…

Esa es la palabra.

La sheldonización de la cultura pop

Una sheldoniana mas...

Finalmente el universo ha confabulado a nuestro favor y nos ha concedido algo que muchos de nosotros le exigíamos cuando pedíamos justicia. ¡Es un hecho! ser nerd está de moda: sus franelas, los anteojos y los e-books.

El asunto empezó lentamente cuando Ross ganó nuestro corazón en F.r.i.e.n.d.s. gracias a que no era tan tonto como Joey, ni tan cínico como Chandler. Luego vimos a Ted Mosby conquistar el corazón de Robin antes de que Barney pudiese decir Legen… (wait for it)…

En medio de ambos programas Latinoamérica se “enamoró” de Betty la fea y luego también la conocieron en los Estados Unidos. Desde luego, todos babeamos cada vez que Bones miraba a Booth de forma condescendiente y hasta hace unos meses esperábamos estáticos en nuestros asientos la   próxima respuesta de Dr. House.

En el terreno arduamente preparado por Clark Kent  y el Dr. Banner finalmente se asentaron los chicos de The Big Bang Theory y su vecinita guapa, Penny. Pero cuando la Warner sacó esta serie al aire era fácil prever que el público estaba hambriento de chicos inteligentes, jugadores de videos juegos y enterados de lo último de las series televisivas. Incluso la serie para adolescentes 90210 (remake de la original Beverly Hills 90210) mostraba un romance entre una actriz adolescente y un chico listo, sensible y guapo que en historias de antaño hubiese estado condenado a solo desearla en la distancia.

¿Qué impulsó esta admiración por los nerds que viene a sustituir la fanaticada que despertaban los motorizados con chaqueta de cuero? Es difícil dar una sola respuesta, en parte un cambio generacional motivado por el hábito de utilizar constantemente la computadora hizo que todos entrásemos (aunque sea de invitados) en el terreno de los freakys e hiciésemos de la pantalla nuestra nueva zona de confort, con el constante manejo de información y los domingos de pizza y en chancletas que el hábito trae consigo.

Por otro lado, la ciencia y la historia con sus grandes pensadores estuvieron ahí para darnos apoyo cuando tuvimos que defendernos de los tradicionalistas. La cultura gay fue ganando lugares y con ella el deseo de aniquilar al machista tipo Jesse James que no hacía bien a nadie. La sensibilidad masculina se fue convirtiendo en un factor importante.

Además, nos dimos cuenta de algunas verdades: ser inteligente es bueno, el conocimiento es útil y la fuerza bruta ya no es la manera de obtener dinero. Digno ejemplo del darwinismo social, los tiempos cambiaron, y con ellos, lo que es más adaptativo. Y Nosotros cambiamos con los tiempos.

Ahora queremos saber más cosas y ya no nos detenemos en la universidad. Mientras nos sentimos orgullosos de nuestras urbes estrepitosas y nuestros lentes de sol hipster, nos ilusionamos pensando en el día en que encenderemos una tablet con la mente, o curaremos el cáncer, o la histeria, o podremos controlar a nuestro primito con Déficit de Atención…. Para eso necesitamos inteligencia. No íbamos a llegar lejos en la moto del chico de chaqueta negra y cabello de sol. Pero podemos soñar con el batimóvil, y  eso sí que es progreso.

Progreso es la palabra de moda en nuestra generación. Pasamos de constituir la sociedad de la información a la sociedad sedienta de progreso; todo lo que suene a progreso, lo queremos.

Y es ahí donde entra Sheldon Cooper, es distinto, brillante, feo (pero con sex appeal), no tiene 40.000 novias, pero tiene algo mucho más interesante: comprende la teoría de cuerdas y nos da pequeños bits para que nos vayamos enterando. Sheldon Cooper tiene aspiraciones. Él y sus amigos son la clase de gente que no daña a nadie, que pueden convivir en armonía intercultural, que saben lo que quisiéramos saber y que son seres mega racionales. Finalmente se ha impuesto la razón. Son lo que la modernidad prometió y nunca pudo entregar. Pero ya está aquí, el nuevo producto de la cultura, el Nerd popular. Adiós a los niñitos malos que se la tiraban de la gran cosa, adiós a los adolescentes rebeldes, pero pasados de moda. Bienvenidos sean los Sheldon Cooper, Raj y Leonards del mundo.

Bertrand Rusell dijo una vez que el problema del mundo es que los tontos y los fanáticos están llenos de certeza, mientras que los sabios están llenos de dudas ¿Será posible que con nuestra admiración, con esta bienvenida, les demos a nuestros freakys el coraje para cambiar este asunto?

Dary.