El juego del anquilosamiento

Anquilosamiento es una palabrilla interesante que mi amigo Ernesto y yo descubrimos en algún libro de la época en que España luchaba por insertarse en la modernidad, la época de Lorca y Martín-Santos. Palabra extraña que denota la detención del progreso de algo, o bien, la disminución o pérdida de la movilidad en una articulación. Palabrilla vieja que nunca habíamos escuchado y a la cual yo le pasé por encima sin darle la menor importancia. Ernesto, en cambio llamó mi atención sobre ella, y luego de comprobar su significado, prometió incorporarla en sus conversaciones cotidianas y, ante mi advertencia de que no convenía confundir a sus interlocutores, él respondió que era precisamente eso lo que deseaba, llamar la atención de los interlocutores con su pequeño jueguillo que, desde ese momento, tendría dos reglas:

1)        la palabra debe ser usada en contexto.

2)      el resto de las palabras de la frase deben ser comprendidas por el interlocutor.

El juego tiene además una concesión, dado que Ernesto y yo somos de la opinión de que las reglas del lenguaje deben poder ser aplicadas a cualquier palabra hispana o extranjera, según la necesidad del caso, la palabra anquilosamiento, en el juego, puede ser conjugada (anquilosar, anquilosé) o a ella pueden serle incorporados cualquier prefijo o sufijo reconocido por la RAE (anquilosamente, subanquilosado).

Ernesto se había decidido a usar la palabra, y él es un político de esos que cumplen lo que dicen, el equivalente posmoderno de un unicornio con alas. Así se dio a la tarea de notificarme por escrito cada vez que lograba incorporar la susodicha palabra. Lo que me extrañó fue que la tarea no se le hizo fácil.

En tiempos como los nuestros (y en la historia parece que no han escaseado tiempos como los nuestros) en los que vaga en el aire una sensación de carencia, un retroceso producto de la crisis nacional y mundial, parece fácil hablar de la falta de progreso (aeronáutico, artístico, social, humano), es decir, del anquilosamiento. Soy de la opinión de que el mundo siempre está progresando, pero reconozco que hoy lo está haciendo muy lentamente, y solo en algunas áreas. Entonces, lo más difícil del juego debería ser recordar la palabra, y no, hablar de la detención del progreso.

De todas formas, como cada deporte conlleva su práctica, decidimos intercambiar algunas frasecillas pseudointelectuales con ejemplos de su uso:

– El desaquilosador que nos desanquilosile primero, buen desanquilosador será.

-Las artes, a las que el capitalismo ha colocado a merced del juicio del espectador, sufren un anquilosamiento en la dimensión estética y en su función social.

– La modorra se siente en el aire. Hasta la rotación del planeta parece atravesar un proceso de progresivo anquilosamiento.

– Prefiero el continente americano, es el más nuevo, y el único en el que no siento una historia larga, plagada de anquilosantes monarquías.

-Completa ausencia de sentido; las películas, las canciones, los bestsellers carecen de profundidad, de niveles, es el anquilosamiento de la producción intelectual, en un mundo en que te enseñan a pensar solo en aquello que puedas pagarte.

Aún así, a los pocos días, continuaba teniendo dificultades para insertarla en la cotidianidad, y se atrevió a pedirme que contara como válidas las veces en que otra gente, a la que él había enseñado la palabra, la usasen.  Tus alumnos no anotan goles por ti. Esa regla no se vale.

Y entonces, ahí está Ernesto, intentando introducir el tema de la ausencia del progreso en las conversaciones sobre los precios de la mantequilla y el peinado de Miley Cyrus; intentará referirse con ella a la investigación ambientalista, cuando alguien se queje del calor que hace; se la dirá a los adolescentes que, escuchando su música, regresan del colegio porque hoy no hubo clase; se la mencionará a políticos y artistas por igual, cuando los interpele sobre su trabajo. Serán escenas grotescas. Y de pronto, anquilosará de usarla, porque no se puede andar jugando todo el tiempo.

Yo, en cambio, deberé admitir que el tiempo que ha durado el juego ha sido muy interesante. Es agradable hacer constantemente el esfuerzo por hablar de algo importante, para variar.

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2 pensamientos en “El juego del anquilosamiento

  1. Me gustan los personajes de la historia ;)., ohh vanidad!.

    Como dicen por alli el lenguaje es algo vivo y la primera forma de manipular.
    Si lo vamos a hacer de cualquier forma (manipular, aclaro) mejor que sea para desanquilosar el mundo (si la quiero usar asi, puntos extras para mi) tu desde tu blog, yo desde mi orilla y los demás veremos.

    Dicen que las partes deben recusarse si están involucradas, no emitiere juicios sobre el post (mas allá de decir que parece un juego absolutamente divertido).

  2. Pingback: El día que Google me Llevo a conocer la Modernidad | urbe18

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