¿En la cama… o el sofá?

Recientemente tuve un par de semanas libres, faltaban cuarenta días para las elecciones presidenciales y comenzaba la primavera. Como no iba a viajar y se habían paralizado todas mis demás actividades organicé una lista de proyectos que podía completar desde mi casa o en mi Starbucks local. Cuidadosamente elegí solo proyectos que fuesen necesarios y/o absolutamente posibles, incluí lavar y guardar la ropa de invierno (porque inocente, pensé que el frío había acabado), practicar un par de recetas que había archivado en mi libreta, acabar algunos libros empezados en las semanas (meses) anteriores, aprender a tocar el ukelele y liberar a palestina.

No quise colocar muchas cosas para garantizar que acabaría mis microvacaciones con la sensación de haber conseguido todos mis objetivos y naturalmente al final de las dos semanas había logrado hacer la mitad de las cosas, había desdeñado la otra mitad como aburridas, imposibles o prorrogables, tenía 18 libras menos que era el precio de un barato ukelele de principiantes con el cual aprendí los cuatro acordes recomendados por Axis of Awsome y habia comprobado que aun sabiendo esos cuatro acordes no puedo tocar con el ni la puerta.

Había previsto que tendría poco tiempo de dispersión dentro de mi apretado calendario de tiempo libre por lo que juzgué como una falta menor colocar la televisión en el momento que me tomé el primer café de mi primer día de vacaciones, sentarme al sofá, poner el primer libro de la lista a un lado, dejar el ukelele guardado en su cajita, subir los pies en una cómoda butaquita de madera. Tenía suficiente tiempo por delante… así, pasaron los días.

Tina Fey, la femme fatal

Tina Fey, la femme fatal

Por lo general tengo poco tiempo de mirar la televisión y cuando lo hago intento ponerme al día con alguna de las dos series de comedia que todavía sigo. Cuando solía tomar dos horas de tren para llegar al trabajo, leía el periódico todas las mañanas, ahora me entero de las noticias principales gracias a una rápida búsqueda en twitter o cuando mis compañeros de piso dejan el televisor en algún canal de noticias y el control remoto en algún lugar imperceptible desde el sofá.  Cuestiones que ahora considero básicas sobre las elecciones que se aproximan habían escapado a mi precario conocimiento de actualidad.

La política, sin duda el aspecto central de las sociedades modernas es solo en ocasiones igual de importante en la vida de los individuos. Intelectuales argentinos se quejaban, en las últimas elecciones presidenciales de ese país, de que solo un modesto porcentaje de la población se ocupaba de la política y esto solo en tiempo de elecciones y a pesar de lo que se diga sobre la tasa de corrupción aquí y en Pekín, sobre nuestra democracia de monos y el inalterable sistema de clases, la participación política es una de las pocas herramientas efectivas y pacíficas para cambiar la sociedad.

No estoy asegurando que si se dieran dos semanas de asueto nacional antes de las elecciones en países donde la participación política es baja el problema se resolvería… afirmaciones de este tipo las dejo a los científicos sociales. Creo sin embargo en la reivindicación del ocio como una de las recompensas ganadas en años de lucha por los derechos de los trabajadores.  Irónicamente, la participación ciudadana exige como requisito mínimo el tiempo de cama.

Lemon out

Lemon out

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