La guerra

Nací hacia el final de la guerra fría y de una forma que no logro comprender este hecho ha debido marcar mi vida. No vine a percatarme que había nacido en “tiempo de guerra” hasta ya bien entrada en la adultez. No recuerdo que en el colegio hubiese un capítulo sobre la guerra fría en el currículo de historia universal, ni de historia nacional, aún cuando América Latina entera era zona de influencia de los Estados Unidos y aún cuando mucha de nuestra política contemporánea toca los sucesos de la guerra fría.

Cuando se hablaba de Cuba, no se hablaba de la guerra fría. Y ni siquiera se hablaba de  la guerra fría cuando se hablaba de Rusia. Estaba ahí como una sombra solo vivible para aquellos que, nacidos bastante antes que mi generación, habrán vivido entre hippies y pacifistas.

Mis coetáneos europeos saben igualmente poco sobre la guerra en medio de la que nacieron. No entendieron ellos -porque nunca supieron- que el llamado Islam Político estuvo (por usar el pasado) apoyado por los Estados Unidos y que la Yihad era en principio otra estrategia de combate contra la Unión Soviética. Y aunque hoy el terrorismo se cuente entre sus principales preocupaciones, pueden ver solo la punta del Iceberg. Un avión que se estrella contra un edificio es mucho más que un intento de asesinar infieles y no es una cuestión religiosa, sino política, y no es meramente un acto de venganza.  Como tampoco es un acto de venganza la posterior intromisión de las potencias mundiales en los países donde residen las organizaciones terroristas, esto es también, y obviamente, una acción con interés político-económico, pero eso es algo que todos hemos aceptado sin saber exactamente lo que significa.

Convertimos en premisa simple “los estados unidos intervienen con la excusa de la democracia” un problema fundamental de nuestro tiempo. como simplificamos también “los políticos roban”, “en África se muere la gente de hambre” o ” el gobierno no hace nada por la gente”. Convertimos en verdades irrefutables hechos puntuales sobre los que al final sabemos muy poco ¿Cuánto roban? ¿Quiénes se mueren? ¿Cómo se gobierna? son preguntas que quedan en el aire, porque nosotros, ciudadanos comunes, no podemos encontrar las respuestas.

Igual quedan para mi en el aire preguntas fundamentales sobre la esencia de la guerra fría, porque no pude comprenderlo, nunca me lo explicaron, las versiones que parecen mas completas son demasiado complejas para mi entendimiento… y finalmente sucede que tengo poco tiempo para sentarme a leer sobre la guerra y el tiempo que tengo quizás prefiero usarlo para otras cosas. Así y todo, yo nací durante la guerra fría, y de alguna forma que no puedo exactamente decir, debió de marcar mi vida.

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